Recientes descubrimientos nos muestran que incrementan el riesgo de muerte prematura, en especial, si se usan por más de tres meses, sobre todo la familia de los inhibidores de la bomba de protones cuyo componente más conocido es el omeprazol.

Dr. Rafael García Chacón.

Para la mayor parte de las personas los antiácidos son medicamentos inofensivos, “por algo son de venta libre”; sin embargo, a medida que se conocen sus efectos secundarios ha ido surgiendo preocupación por el uso y abuso de los mismos entre la comunidad médica informada.

La más reciente investigación nos muestra que su uso prolongado está claramente asociado a la muerte prematura de sus consumidores.

ANTECEDENTES:

El uso de antiácidos se ha asociado con mayor riesgo de infecciones intestinales y de otras partes del organismo, debido a que debilitan la barrera defensiva del estómago, que en condiciones normales nos protege contra el ingreso, por esta vía, de bacterias y otros agentes productores de enfermedades.

También se ha encontrado que los antiácidos pueden ayudar a descalcificar los huesos incrementando el riesgo de osteoporosis y fracturas. Otras investigaciones han vinculado  el consumo de estos, en especial los llamados inhibidores de la bomba de protones (IBP) a problemas renales, cardíacos y a neumonía.

LA NUEVA INVESTIGACIÓN:

Investigadores de la Universidad de Washington decidieron investigar que tanto influyen estos efectos secundarios de los IBP en la mortalidad. Esta es la máxima prueba del riesgo que genera un medicamento y lo que encontraron fue alarmante.

Los consumidores habituales de los IBP tenían en promedio un incremento del riesgo de muerte prematura del 25%.

Esto significa que por cada 500 personas que consumen estos medicamentos durante un año hay una muerte innecesaria, mayor riesgo que viajar en avión o en automóvil.

Los detalles:

Y mientras más tiempo se consumía mayor era el riesgo, por ejemplo, si el consumo era durante tres a seis meses, el riesgo de muerte prematura se incrementaba en un 17%, lo cual ya es bastante; pero, si el consumo era durante seis a doce meses el riego era del 31%, casi del doble.

Si el consumo era mayor a un año entonces el riesgo aumentaba a un 51%. ¡Lo que es enorme!

Fuente: Ziyad Al-Aly, M.D., kidney specialist and assistant professor, medicine, Washington University School of Medicine, St. Louis; July 3, 2017, BMJ Open, online.

NUESTROS COMENTARIOS:

  • Esta publicación se realizó en BMJ, una de las revistas científicas más antiguas, prestigiosas y cuidadosas en sus contenidos. Los médicos de vanguardia entrevistados con motivo de la publicación mostraron su preocupación, en especial ante el uso de tres meses o más de estos fármacos.
  • Los antiácidos IBP más conocidos son: Omeprazol, Nexium, Pepcid, Zantac, Pepticun, Losec, Parisac, Ogastro, Opiren, Flas, Gletop, entre otros. Si deseas averiguar más nombres comerciales solo escribe en internet: Inhibidores de la Bomba de Protones nombres comerciales.
  • La solución de fondo: lo mejor es cambiar el abordaje de los problemas que como las gastritis, úlcera esofágica, estomacal o duodenal que habitualmente son tratados con estos “protectores gástricos” y, en vez de esto, incidir con fuerza en su causa básica que es un estilo de vida insano, como comer mal, fumar, consumo excesivo de alcohol, café; el estrés, falta de ejercicio y del descanso apropiado.

Un tratamiento dirigido a corregir las causas de fondo minimizarían la necesidad de usar estos fármacos, curarían de verdad y mejorarían la salud en general de la gente.

  • Cuando aprendamos enfocar el tratamiento a las causas en el estilo de vida de las personas empezaremos a hacer por primera vez una medicina eficiente, orientada a la salud y no a la enfermedad.
  • También pueden facilitar la aparición de estas enfermedades la frecuente sobremedicación y en especial el uso y sobre todo el abuso de los antinflamatorios.
  • Además, en vez del uso de estos “protectores gástricos”, podría echarse mano a una gran cantidad de recursos para que una vez la persona se enferme tratarla, mientras que el estilo de vida sano que indiquemos hace su trabajo.
  • Algunos de estos recursos provienen de la dietoterapia, para nombrar solo uno de ellos, el consumo del jugo de zanahoria.
  • Entre otro tipo de recursos se destaca la Terapia de los Hologramas que puede por una parte tratar el problema gástrico sin el uso de los IBP, pero por la otra también, si es el caso, puede tratar la enfermedad dolorosa subyacente que ha obligado al enfermo a recurrir a los antinflamatorios.
  • Para saber más: te recomendamos, por una parte, nuestro curso de Dietoterapia de Alto Impacto (https://www.youtube.com/watch?v=Hw3vV1G3TSo&t=724s) y por la otra, nuestro curso de Terapia de los Hologramas (https://www.youtube.com/watch?v=y-TPLWzbdso).

Los videos sobre estos temas, cuyos enlaces te acabamos de dar, te darán más detalles.

  • Ambos cursos te darán las herramientas para enfrentarte con éxito a estas enfermedades.

Puedes comunicarte con nosotros por Facebook o por el teléfono  (55) 5574.6984 de la CDMX.

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