Según la Academia Americana del Corazón, luego de revisar las investigaciones sobre el tema.

Dr. Rafael García Chacón

Las estatinas son los medicamentos “de elección” para tratar los altos niveles de colesterol en sangre y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, tales como el infarto.

Sin embargo, además de su costo, pueden producir importantes problemas de salud y a medida que las usamos van apareciendo nuevos efectos secundarios inicialmente insospechados.

Entre los más conocidos: pueden generar daño hepático, problemas de memoria, confusión (por daño cerebral), diabetes, dolor y daño muscular.

Pero hay más… aunque tienen soporte en evidencias, pocos saben que también pueden producir otros problemas como cataratas (Ishak Mansi, M.D. Sept. 19, 2013, JAMA Ophthalmology), pérdida de la energía (Beatrice Golomb, June 11, 2012, Annals of Internal Medicine), daño renal agudo (Colin Dormuth, March 19, 2013, BMJ) y daños importantes si se combinan con antibióticos (Dr. Amit Gargm, Canadian Medical Association Journal, Dec. 22, 2014).

Por lo que es preferible manejar estos problemas con medidas dietéticas, que pueden ser muchas y variadas, por ejemplo, si adoptamos una alimentación de alta biocompatibilidad, mejorarán los niveles del LDL colesterol (el malo) más que con las estatinas y también otros factores de riesgo.

La publicación

Tan solo un cambio sugerido por la alimentación biocompatible, como en la ingesta de grasas puede llegar a ser tan eficaz como las estatinas, según la declaración de la Asociación Americana del Corazón publicada en la revista médica “Circulation” el 15 de junio de este año.

Luego de revisar los estudios al respecto en forma de ensayos clínicos, declaran que si sustituimos en la alimentación las grasas saturadas, que aumentan el LDL colesterol (colesterol malo), por grasas buenas como las monoinsaturadas y las polinsaturadas esto tendrá un efecto tan bueno como tomar estatinas.

Aclaran que las grasas saturadas se encuentran en las carnes, los lácteos con toda su grasa y algunos aceites, por ejemplo el de coco y el de palma.

También que las grasas “buenas” son las que se encuentran en diversos aceites como el de oliva y el de canola o los poliinsaturados como el de soya, maíz, semilla de uva, ajonjolí.

Señalan investigaciones que muestran que el aceite de coco sí incrementa el LDL colesterol por sus grasas saturadas, lo contrario a lo que dice una matriz de internet.

NUESTROS COMENTARIOS:

  • Aunque es cierto lo de los daños de las estatinas, estas pueden aparecer más en el uso a largo plazo y afecta más a las personas de más de 60 años de edad, también es cierto que esta manipulación de las grasas, en estudios clínicos, es tan eficaz como el uso de las estatinas, pero podemos ir más allá.
  • El alto consumo de aceites omega 6 (poliinsaturados) aunque si logran reducir el LDL colesterol, pueden incrementar el riesgo de contraer algunos cánceres y sobre todo facilitar su crecimiento como el de próstata, mama y colon, muy frecuentes por cierto.
  • Por lo tanto, lo mejor es ser prudentes en su consumo y aderezar con aceite de oliva que es protector y contiene omega 9.
  • Pero creer que con solo bajar los niveles de colesterol LDL ya la hicimos es un error, ya que no es el único factor de riesgo, la mitad de los que tienen su primer infarto tienen el colesterol normal.
  • Por lo que, los otros ajustes dietéticos de la biocompatibilidad son importantes, además el ejercicio físico frecuente y el manejo de estrés, complementan una estrategia de alta eficacia frente a este tipo de problemas.

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